Acortamiento del cuello uterino

Acortamiento del cuello uterino
Un cuello uterino acortado puede favorecer el parto prematuro, pero sabiéndolo y tomando ciertas medidas el riesgo disminuye.

Hay mujeres que tienen el cuello del útero más corto, a pesar de no tener ningún problema en el embarazo. Y es que a mayor acortamiento del útero mayor probabilidad de tener un parto prematuro, y en el caso de que la longitud del cuello sea inferior a 15 mm aumentan mucho más las probabilidades.

También es importante el momento en que se empiece a producir, cuanto más precozmente se produzca, más riesgo de parto prematuro. No es lo mismo tener 15-20 mm de longitud de cuello uterino en la semana 34-35 que en la semana 23-24, donde el riesgo de parto prematuro es mucho más alto.

¿Cómo se mide el cuello del útero? Mediante ecografía vía vaginal.

¿Existe algún tratamiento? Se pueden emplear varios tratamientos:
Hacer reposo, tratamiento con progesterona, un cerclaje o un pesario.

La primera opción es el reposo, pero a veces no es suficiente, por lo que muchas veces el especialista opta directamente por el cerclaje, que es lo más seguro.

El momento óptimo para realizar la intervención es entre las 12 y 16 semanas, aunque cuando el caso lo requiera puede hacerse hasta la 24-26 semanas. El cerclaje consiste en una cinta que cierra el cuello del útero para evitar así que se abra y se inicie el parto. Es una intervención que se hace por vía vaginal y no afecta al feto.

También otra opción efectiva es el pesario, con la ventaja que no requiere intervención. El pesario es un capuchón que se coloca en el cuello del útero y evita que se acorte. Se retira cuando la mujer se pone de parto.

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