Boda gitana: la prueba del pañuelo


Boda gitana, la prueba del pañuelo. La virginidad es importante en la cultura gitana, y suele ser mostrada con buen recibimiento por parte de las familias.

Cuando un gitano o una gitana se quieren casar, primero se hace un “pedimiento gitano”, que consiste en pedir la mano a la familia de la pareja. Desde este momento, los prometidos se consideran novios y pueden salir juntos, pero siempre acompañados de algún otro familiar para garantizar la preservación de la virginidad de la mujer. En un año o dos se celebrará la boda y toda la ceremonia girará en torno a la virginidad de la novia.

Es típico el baile con la novia en brazos, y la separación espacial de ambos sexos durante este momento. En el banquete, los invitados van pasando uno por uno y dan billetes a los novios. Después, las mujeres ofrecen claveles a quienes han depositado dinero.

Tras el banquete comienza el ritual propio de la boda gitana en sí, el yeli. Es el objetivo del día del enlace: comprobar la virginidad del la novia. Mientras en el salón los invitados bailan, algunas mujeres se desplazan hasta una pequeña sala para preparar el ritual del pañuelo.

Sobre una cama o mesa colocan una sábana y una almohada, las mujeres arrojan pétalos de rosas y claveles. Todo listo para comprobar la pureza de la novia. Es ahora cuando un gran número de mujeres mayores entran en la sala acompañando a la novia. Junto a ella la “ajuntaora”, una de las más veteranas gitanas y la encargada de comprobar la pureza de la novia. Estas mujeres cobran hasta 600 euros por hacer la prueba. Colocan un pañuelo dispuesto con tres pliegues y se introduce el dedo por la vagina. La sangre mancha los tres pliegues (”las tres rosas”). Las”ajuntaoras” juran por Endivé (Dios) que no se puede falsear, pero todo es cuestión de dinero y de poder. La sangre nunca falta si la familia es poderosa. Si el pañuelo no se mancha, el novio puede rechazarla. No habría matrimonio. A este acto pueden asistir todas las mujeres mayores que lo deseen y es preferible que no tengan relación directa con la novia, ya que si no es virgen la familia lo podría esconder.

La “Ajuntaora” muestra después el pañuelo al grupo de patriarcas que estaban esperando en los alrededores. Una vez corroborado por ellos ya se puede mostrar al resto de los invitados. Es el momento de la alboreá, un cante tan místico como la costumbre a la que acompaña:

"En un verde prado tendí mi pañuelo, salieron tres rosas como tres luceros".

Significa canto a la nuera. La suegra, orgullosa de su virginidad, lo celebraría desde hace siglos cantándole.


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